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21/11/12

Viva

Mi vida se tambalea.
No me disgusta, pero me pilla de nuevas.
Y me desconcierta:
A ratos soy felicísima.
A ratos me siento desdichada
y me lanzaría al vacío.

Mi vida se tambalea.
Y eso, precisamente, me hace sentir que estoy viva.

Salud,
Nür.

19/11/12

Hago "chas" y reapareces.

Todo empezó el día de mi cumpleaños: Una felicitación en Facebook, un mensaje de respuesta, y dos semanas después, estábamos tomando un batido en una cafetería.

Hay personas que aparecen en tu vida, y durante un tiempo están muy, muy cerca. Algunas de esas desaparecen tal y como llegaron, y otras, aunque parezcan desaparecidas, siguen estando ahí.
Tengo la total seguridad de que hay gente que ahora no está en mi día a día - un día a día bastante ajetreado, todo sea dicho de paso - pero que si en un momento dado levanto el teléfono, va a ser como si el tiempo no hubiese pasado. Quizá no sea mucha gente; quizá me sobren dedos en las manos para contarlas, pero existen, y me siento afortunada por ello, pues no es fácil encontrar a este tipo de personas.

Con una de estas increíbles personas me encontré después de mi cumpleaños: Una felicitación en Facebook, un mensaje de respuesta, y dos semanas después...

Hacía casi tres años que nos habíamos visto por última vez. Aquél día que viniste a este pueblito a entregar un paquete precioso para el entonces recién llegado Xavi Beruk. El encuentro fue breve. Yo era madre primeriza, novata, torpona, e ir cargada de bebé se me hacía complicado; y si a eso se le suma que no soy buena en las relaciones sociales, ya se puede uno imaginar lo que fue aquello.

Me felicitaste el cumpleaños, te pregunté cómo estabas, me dijiste que me tenías que contar, y quedamos. Sentí que congeniábamos. Iba dispuesta sólo a escucharte, a que me contases cómo te encuentras, en qué situación, qué sientes, cómo ves el camino; y sin embargo una simple apreciación tuya hizo que explotase, que hablase yo más que tú, que te contase más de lo que hubiese imaginado que te contaría. Y me sentí bien, y comprendida, sobre todo. Sentí que llevaba mucho tiempo queriendo quedar contigo para ponerte al día, y llegué a casa con energía renovada, y deseando escribirte un mensaje dándote las gracias. Lo hice por whatsapp; hoy lo hago públicamente:

Gracias, Silvia, por reaparecer tan llena de buenas visiones.

Salud,
Nür.