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9/8/13

Aves vs Nür

No sé si alguna vez he comentado aquí algunas de mis fobias. Las llamo 'fobia' pero no lo son en realidad; es que soy así de exagerada. No son fobias porque entiendo que cuando se tiene alguna, ésta supone un verdadero problema, y, en mi caso, no es así. Digamos que, en realidad, lo mío son 'yuyus'.

Como creo que nunca lo he hecho, y hoy tengo el día espléndido en lo que a hablar de mí se refiere, voy a hacerlo.

Uno de mis yuyus más conocidos son los peces. No puedo con ellos. Puedo verlos en un acuario, en un estanque y demás, pero me dan un repelús tremendo. Y no por alguna razón que, qué sé yo, pueda parecer normal -si es que de estas hay alguna- sino, simple y llanamente porque no cierran los ojos. Sí, me dan yuyu los peces porque no tienen párpados. Están siempre ahí con sus ojos saltones abiertos, con toda el agua pegándoles en la pupila, sin cerrarlos para dormir... Me parece repelente.
Por eso digo que puedo verlos, puedo incluso disfrutar tirando migas de pan al mar para que vengan a comérselo, pero no puedo evitar pensar en esos ojos permanentemente abiertos y que algo se me revuelva por dentro. Ugh.

Otra de mis 'fobias' eran los pájaros, las aves, en general. Muy bonitas volando allá arribota en círculos o pasando en bandadas de camino a África, pero nada de que se me acerquen, por favor. Nada de volar hacia mí; nada de pasarme rozando.
Y sí, he escrito eran y no es, porque en esta última semana de vacaciones he descubierto aves fascinantes que me han hecho cambiar mi punto de vista hacia ellas. ¿Quién me iba a decir a mí que disfrutaría buscando pájaros prismáticos en mano? Caminando por el monte sin hacer ruido, oído alerta para captar el más mínimo reclamo y poder acercarme a ver de qué bicho se trata... Ha sido una experiencia inolvidable, que me ha dejado imágenes en la retina tan bonitas como esta:

Abejaruco


Esta foto no es mía; la he cogido prestada de aquí, porque yo no llevaba cámara. Gente con la que iba, y que me ha hecho cambiar mi percepción sobre las aves, sí que ha hecho fotos tan increíbles como la que cuelgo.

De estas vacaciones me traigo, pues, las ganas de aprender más sobre pájaros, y la culpa es del Abejaruco, que me ha enamorado. Así de sencillo.  También las ganas de aprender algo de fotografía, pero eso ya lo hablaremos en otro momento.

Ahora sólo falta que no se me pasen, y conociendo como conozco a gente fascinante a la que le maravillan las aves, creo que puedo conseguir aprender más de lo que nunca, con mi yuyu, hubiese imaginado.

Salud,
Nür