¡Ya estamos aquí! Desde el pasado viernes por la tarde, como ya dije, somos cinco en casa. Bueno, en realidad somos tropecientos porque hay que ver la cantidad de gente que se pasa por aquí. No me disgusta, ¿eh? Es emocionante y de agradecer, pero también muy cansado. Cuando parece que vas a tener un ratito de relax, “tururú” suena el telefonillo.
Anoche mismo, aproveché que Miq - con todo el dolor de su corazón - ha salido de viaje por trabajo, para acostarme nada más acostar a Xavi Beruk (las 20:15h), y en el primer sueñecito estaba cuando “tururú”, más gente. Pero es tan divertido recibir visitas y regalos. ¡Regalos por doquier! Para Xavi, claro, pero ¿qué más da? Me chifla abrir paquetes, y, de momento, él no puede :D
Sé que estáis ansiosos por ver una fotito, o más, pero todavía no sé si quiero poner fotos de Xavi Beruk en el blog – me niego a privatizarlo – y, además, en este ordenador no tengo más que una, pues todavía no las he sacado de la cámara, y ¡ya veremos cuándo tengo tiempo!
Y no es que Xavi Beruk nos quite tiempo, no, no, porque es un pedazo de pan, y no se queja por nada (o casi :P ), pero sí que es verdad que con un niño en casa, las horas pasan a un ritmo distinto, y cuando te quieres dar cuenta, se te ha echado el tiempo encima y no has hecho todo lo que querías hacer.
Si estáis leyendo este post por saber cositas sobre Xavi os diré que su nombre etíope le viene que ni pintado. Beruk (pronunciado “Bruk”) significa “Bendecido; Bendito; Hombre de buena Fe”, y así es, el niño es un bendito que nos está poniendo muy fácil ser padres primerizos.
Su partida de nacimiento está mal, pues según ella tiene 7 meses, y a la vista está que no los tiene. El Dr. Markus, en Etiopía, nos dijo, tras hacerle el reconocimiento médico, que tenía unos cuatro meses y medio, cosa que está más acorde con la realidad, pues aunque sí que es verdad que le faltaba una buena dosis de estimulación, y que en los días que lleva con nosotros ha hecho unos avances tremendos – ¡es tan emocionante verlo aprender a pasos agigantados! – sigue siendo un bebé muy bebé, que está para comérselo.
Sobre nuestra experiencia en Etiopía (¡fantástica!) y más cosas sobre el churumbel, escribiré más adelante; ahora voy a preparar el bibe que Xavi está a puntito de decir “¡eeeeh, que tengo hambre!”
Salud,
Nür


