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1/07/09

De libros

En los últimos meses he desperdiciado la mayor parte de mi vida trabajando, por lo que no he tenido tiempo para nada más; pero ya antes de fastidiarme la cadera decidí cambiar en ese aspecto, y así lo he hecho.

Ese gran cambio, como ya he comentado otras veces, ha supuesto tener tiempo para mí, y dedicarme a lo que me gusta, como por ejemplo, pasar horas y horas leyendo.

No recuerdo cuándo empecé con Ébano, de Ryszard Kapuscinski, pero me da a la nariz que fue por allá por septiembre. Que un libro interesante me dure tanto tiempo no puede significar más que lo que significó: Que no disponía de tiempo. Ahora Ébano es un libro ya leído que me ha fascinado – sobre todo los pasajes sobre Etiopía – y que recomiendo encarecidamente.

Desde mi “revelación” he dedicado todo el tiempo que he querido a la lectura, y tanto ha sido así, que acabo de cerrar Las Correcciones, de Jonathan Franzen. Setecientas y pico páginas de descripciones imposibles, que me han tenido enganchada hasta tal punto de no ser capaz de ver el momento de apagar la luz y echarme a dormir. Reconozco que al principio me resultó pesado; reconozco también, que este libro estaba en la estantería desde 2002, cuando lo empecé y, siguiendo mi línea de las veinte primeras páginas, lo volví a dejar en su sitio. Esta vez ha sido diferente. Lo vi y me apeteció leerlo, intentarlo de nuevo; y aunque volví a pensar que era demasiado denso, esta vez logré pasar de la página 20 porque había algo que me decía que me iba a gustar. Y así ha sido.

Ahora tengo varios pendientes de leer… uno de ellos el nuevo de mi venerada Lionel Shriver, El mundo después del cumpleaños; libro que reconozco me da algo de miedo leer por si no cumple con las expectativas, y es que, como ya comenté en su día, Tenemos que hablar de Kevin dejó el listón muy, pero que muy alto; tanto, que hasta la fecha no ha habido libro capaz de alcanzarlo (no digamos de superarlo).

Y para descansar un poco de tanto libro gordo, y despejar un poco la mente antes de lanzarme a descubrir si Lionel sigue siendo santa de mi devoción, he decidido que hoy empezaré con Mujeres de ojos grandes, de Ángela Mastretta, que parece, al menos a simple vista, ser altamente refrescante. Ya os contaré.

Salud,
Nür

24/06/09

Poco o nada

No tengo nada que contar, o sí, pero no me apetece hacerlo, al menos de momento. Y es que una es muy abierta y transparente, pero siempre hay cosillas que prefiere guardar bien en el fondo para sacarlas más adelante si se presenta la ocasión; o para perderlas en el olvido, todo depende.

Desde el lunes vuelvo a estar trabajando, y la verdad es que lo estoy llevando muy bien; estoy aplicando mi propósito con todas mis fuerzas y francamente, no me está costando mucho, lo cual me alegra infinitamente porque voy sin agobios, una cosa detrás de otra, y a las 15h, a casa, que mañana será otro día.

Lo que sí que estoy notando es que la semana se me está haciendo eterna, pero creo que no se debe a que pase las tardes en casa haciendo lo que me viene en gana, sino a que no puedo parar de pensar en el viernes… de desear que lleguen las 15h del viernes para estar, ¡oh, sí!, ¡de vacaciones!.

Todavía no tenemos claro qué vamos a hacer porque Miq y yo no coincidimos más que cuatro días, así que es probable que nos quedemos en casita mirándonos las caras, pero queriéndonos mucho, que es lo importante. Porque si nos vamos a la playa la estampa puede ser similar a esta – la he visto y no he podido evitar reírme un buen rato al vernos tan bien reflejados.forges_20070802

Yo, para el tiempo que tengo para mí ya tengo muchos planes organizados: reencuentros con antiguos compañeros, cenas alargadas hasta las mil, y baños de sol, mucho sol, que aquí lo tenemos garantizado.

Y vosotros, ¿qué planes tenéis?

Salud,
Nür

21/06/09

Pequeño y poderoso electrodoméstico

Que las ventajas de la thermomix son infinitas es algo que todo el mundo que la tiene sabe bien, y que los que no la tienen se creen (o no, que los hay que no tienen Fe, ¿eh, Elen?:-) de tanto oírnoslo decir a los adictos; pero si hay algo por lo que creo que es la mejor compra que he realizado en mucho tiempo no es, por ejemplo, por el granizadito de limón que nos acabamos de tomar mi santo esposo y yo para quitarnos el calor de encima; tampoco es por esas magníficas comidas con las que nos deleitamos cada día (arroz con atún; caldereta de sepia; longanizas al vino, y un largo etcétera), tampoco por esos suculentos bizcochos; ni siquiera por los postres que tanto nos gustan (pannacota, sorbete, tarta de fresa); porque, amigos, lo mejor de esta maravilla de la ciencia no es la máquina en sí, sino la caja en la que viene.
¿Qué? ¿Que de qué hablo? Pues nada más y nada menos, que de esto:

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Noya (arriba) y Tito (dentro) disfrutando de la thermomix.

Y es que la llegada de la thermomix a casa causó furor tanto a los que la pagaron como a los felinos, que pidieron a voz en grito que cerrase bien la caja por todos los lados y cortase un agujero (poco centrado y poco redondo, como se puede observar) en uno de los laterales. Y sé que lo pidieron porque los años de convivencia son muchos y nos entendemos a la perfección – para muestra, la foto.

La razón por la que escribo hoy este post es porque tras tres meses de disfrute, hoy ha sido el día en que he tirado la caja al contenedor del cartón; pues la pobre no aguantaba más, y estaba verdaderamente destrozada. Sé que Noya y Tito la van a echar en falta, pero bueno, con estos calores tampoco es que se metieran mucho ya – ahora es más divertido pasarse las horas debajo del aparato de aire acondicionado – y de aquí a que vuelva el frío, se les habrá olvidado, ¡o eso espero!.

Salud,
Nür

19/06/09

Retos y Retales

Así se llama mi nuevo blog.

Un reto a mí misma. A esa nueva YO que se ha propuesto terminar todo lo que empiece.
De momento sólo hay una entrada, pero irá creciendo a medida que vaya cumpliendo mi propósito.

¡Espero que os guste!

Salud,
Nür