Soy de las que opina que un gato hace mejor persona a su dueño. Quizá me equivoque, que no digo que no, pero creo firmemente en ello. Podría pensarse, dando la vuelta a esta afirmación, que no es que un gato haga mejor persona al dueño, sino que las mejores personas optan por el gato como animal de compañía. También podría ser, pero me decanto más por la primera opción, pues en ningún momento se me ha ocurrido pensar que quien no tenga gato no pueda ser buena persona!
Me he dado cuenta, además, que la mayor parte de la gente a la que sigo por el mundo de la blogosfera tiene gato, y la mayoría no sólo tiene uno, sino dos o más... ¿habrá también algún tipo de vínculo entre los gatos y las bitácoras?
Salud,
Nür

