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25/11/08

Guía para la vida. Capítulo I

El titanlux, en el pelo, no se va con champú.

Por más que frotes y por más que lo laves, te lo digo yo. No hace falta que explique cómo he llegado a esta conclusión, y lo que no voy a hacer es entrar en detalles sobre como mi hermosa cabellera quedó ayer cubierta de titanlux blanco interiores -especial decoración.
No fue toda, afortunadamente, sólo una parte, y por más que cepillé e intenté cortar los mechones más manchados, hoy en la oficina una compañera me ha preguntado si me había hecho reflejos "sólo en las puntas". Bueno, al menos eso muestra que ¡he conseguido disimular el resto!. He tenido que explicarle el tema, y gráficamente le he demostrado el momento cabezado contra mueble recién pintado, a lo que han seguido unos minutos de auténtica carcajada -por su parte- y de vergüencilla - por la mía.

Estoy pintando la cuna de Suly. El otro día lo intenté y me dió más bajón todavía... pero creo que he conseguido salir de este socaboncillo y ahora estoy mucho mejor. Ayer volví a ponerme... y salvo por el cabezazo (que nadie pregunte cómo) todo fue viento en popa. Hubo algún momentillo triste, pero en seguida pensaba en lo bonita que está quedando, y lo relativamente poco que falta para que el churumbel la ocupe (espero, porque como no necesite cuna ¡a ver qué hacemos!) y me animaba.

Hoy estoy bien, del todo, pero no por haber podido pintar un trocito más, sino porque he releido todos vuestros comentarios mil veces y sólo conseguis hacer que me sienta mejor. Ver un volcado tan grande (¡28 comentarios en el blog! ¡¡record!!) en un momento en que tanto lo necesitaba me ha levantado el ánimo hasta el infinito - ¡y más allá!.
Gracias a todos y todas por estar ahí.

Salud,
Nür

19/11/08

Hacia abajo

Más que offline, parece que no estoy, simplemente.
No tengo ni ganas de sentarme aquí a contar nada. Quizá no esté llevando tan bien esto. Quizá no sepa desconectar como pensaba. Mis dos horas casi diarias delante del ordenador a ver qué se cuece se han convertido en escasos 15 minutos. Un repaso rápido a los blogs que frecuento y hasta hacer acto de presencia se me hace cuesta arriba.
Ahora me paso las tardes intentando sacarle algo en claro a La Moral; o sentada en el sofá pensando en nada. Ni siquiera tengo ganas de leer. Ébano espera que lo coja, que me enfrasque en sus líneas, que devore sus páginas, pero no me apetece tampoco.
El otro día estábamos en una reunión en la oficina, en el despacho del jefe. Mi puesto de trabajo está a escasos metros de allí, y en medio de la reunión sonó mi móvil. Y lo ignoré. Una compañera interrumpió al jefe para decirme que fuera a ver quien era "igual es de Consellería, Nür!!" y no me levanté. Hasta el jefe me dijo que fuera a mirar, y no quise. No sé qué me pasa. Tengo millones de ganas de recibir la dichosa llamada, y sin embargo no me levanté corriendo a ver quién era. Supongo que tenía claro que no era esa. Mis compañeros me miraban y sólo se me ocurrió decirle al jefe: "sigue, sigue, ya veré luego quién era. Si es Consellería volverán a llamarme".
¿A eso juego ahora? ¿Ahora soy tan, tan, pero tan valiente que no me preocupa que llamen y no pueda antender el teléfono? Pues no. O sí. O yo qué sé.

Llevo tiempo queriendo hacer fotos (a petición de algunos) de las cositas que ya tenemos para el churumbel, y no tengo ganas.
Empecé a hacer adornos con lana para los tiradores de la cómoda de la habitación del peque y están a medias; debería continuar, pero no tengo ganas.
Tengo un montón de deseos de la colcha por finiquitar y enviar, y no tengo ganas.
No tengo ganas de nada. Creo que esto es un bajón en toda regla, pero ya volveré a subir, supongo.

Salud,
Nür

12/11/08

Nür's offline.

No sólo no estoy violando mi código de conducta de madre adoptante, sino que además estoy incluso llevándolo más allá! Va a hacer seis meses y una semana que entregamos todos los papeles, y sólo flaqueé aquella vez en Julio... desde entonces, ¡ni una sola llamada más! Y eso que, siguiendo el código me hubiera tocado preguntar el lunes. Pero no, estoy hecha una campeona, y me siento orgullosa, ¡je!

Y no será porque me falten ganas, ni pensarlo; hace tiempo que andamos algo preocupados pues leímos en la web de la ECAI que el gobierno etíope ha ordenado el cierre de uno de los orfanatos con los que trabajaba, y esto hizo que nuestra ilusión decayera un poquito.
Francamente, yo intentaba estar desconectada del todo. Me puse en modo "ausente" y pensé que lo que tenga que venir, vendrá; independientemente de los hechos que acontezcan hasta entonces. Pero Miq me hizo volver a estar "on line" pues me demostró su preocupación. Y eso a mi me mata. Me duele. Nadie se puede imaginar cuánto. Miq es una persona serena, tranquila, totalmente segura de si misma, y con las ideas muy claras. Es totalmente racional, y es, el pobre, el que tiene que ir tirando de mi cuando me hundo. Verlo tan preocupado me hizo daño. Y, de pronto, todo se dió la vuelta. Y allí estábamos, él dando sus razones para estar como estaba y yo tirando de él, insistiendo, egoístamente, lo sé, en que no podía ser él quien se hundiera, porque entonces nos vamos los dos abajo. ¡Y no lo podemos consentir!.

Me sorprendió leer un correo de Miq. Un correo en el que me reenviaba el que él había mandado (nadie ha hablado del código de conducta de padre adoptante) a la ECAI, y la respuesta de ésta le había dado. Gracias por aquél correo. Desde el lunes Miq está mucho mejor y más animado, pues el cierre del orfanato no supone la paralización del proceso; y aunque sí un pequeño retardo, ahora mismo hay varias familias de nuestra misma ECAI en Etiopía con sus churumbeles.

Yo sigo queriendo estar ausente. No quiero saber nada. No quiero enterarme de nada. Ni hacerme más ilusiones de las que ya tengo hechas. Quizá Sulayman no sea prematuro como pensábamos, pero pronto estará con nosotros, y con eso me basta.

Salud,
Nür

9/11/08

Más vale tarde...

Tengo una (ciber)amiga que afirma ser un desastre con patas, pero que la culpa no es suya, sino de la genética. Intento hacer un recorrido por la genética de mi familia y desastres, propiamente dichos, no aparece ninguno; de hecho ni siquiera yo había sido un desastre nunca, y últimamente me doy cuenta de que dejo muchas cosas a medias. No cosas tremendamente importantes, pues todo son temas del blog. Prometo hacer cosas (memes, premios, colgar fotos, etc.) y luego no las hago, pero no es porque no quiera, de verdad, sino porque no encuentro el momento.
Hoy, que es domingo, y tengo un millón y medio de cosas que hacer, pero pocas ganas, en realidad, voy a zanjar uno de mis temas a medias: El nuevo comedor.
Así que a continuación dejo unas fotillos del antes,

Y del después:

El rincón de la mesa y La Moral está, en cuanto a mobiliario, exáctamente igual que estaba, lo único que ha cambiado es el color de la pared, que, aunque en las fotos no se note, ahora es de un verde-beig muy clarito y chulo (of course!).
Salud,
Nür



7/11/08

¿Siesta? No, gracias.

Quería dormir la siesta un poquito antes de mi clase de bellydance, pero no ha podido ser. Y es que esto de los blogs es un vicio. Un vicio gordo, gordo.
Desde que descubrí el maravilloso mundo de las fuentes RSS esto se ha vuelto más adictivo, si cabe; y es que antes podía permitirme un día no leer ningún blog (total, como no sabía si estaba actualizado hasta que no entraba...) pero ahora, ¡ay! ahora, con las fuentes esas que hacen que los blogs actualizados salgan en negrita, ¿cómo no voy a entrar a ver qué se cuece?.
Así que aquí estoy, desde las 16h que he terminado de comer ¡delante del ordenador! Dos horas me ha llevado leeros, ¡granujas!.
Total, que me voy a clase sin haber descansado... ya veremos cómo termino. Y es que desde hace ya un tiempo largo no duermo la siesta (aquellos magníficos 15 minutos) porque el cuerpo no me lo pide; pero los viernes es diferente. Los viernes estoy muerta, y la clase de danza me deja todavía peor. Que sí, que sí, que siendo una tabla - ¡la cosa no mejora! - también se hace ejercicio, y luego no hay quien me mueva del cansancio.

Así pues, voy a colocarme los pantalones bombachos (una monada, oyes!) y el top, y me voy pitando para clase a menear las moneditas (piticlín, piticlín).

Salud,
Nür

4/11/08

Pa qué!


¿Quién me mandaría a mi ir hoy a la oficina? ¿Quién? Supongo que habrá sido cosa de Pepito Grillo; el caso es que como ya no tenía fiebre y me encontraba bastante mejor - aunque el dolor de cabeza seguía ahí - he decidido ir, no fuera que la entidad se hundiera por no estar yo allí (a veces me pregunto si todo esto lo digo de broma sabiendo que es broma, o en el fondo creo que hay algo de cierto (¿?) No es que piense que soy imprescindible, pero ¿por qué me siento tan mal por no ir un día a trabajar?)

La mañana no ha estado mal. Mucho trabajo pero no demasiada gente. Fenomenal. Todo iba bien hasta ese maldito correo. He tenido una bronca con mi jefe vía mail. Ha sido subrealista. Pero al final del día se ha dirigido a mi como si nada, así que supongo - ¡espero!- todo ha terminado bien... mañana veremos.

Salud,
Nür


3/11/08

Fever (when you kiss me)

Ya ha llegado ese fatídico día. Ese día de entre septiembre y diciembre de todos los años. Ese día en que al despertar tan sólo escucho un zumbido en mi cabeza y siento un dolor insoportable. El día que, sin venir a cuento de nada, me levanto con fiebre. Con malestar. Con dolor articular. Con mocos. Estornudando. Hecha un trapo.
Normalmente ese día se presenta antes; que yo recuerde suele ser más hacia septiembre, pero esta vez, como el frío ha llegado más tarde, también el día ha decidido pasarse por aquí con retraso.
Así que aquí estoy, hasta las cejas de couldina y rodeada de kleenex usados. Con el pijama de felpa, los calcetines de lana, el edredón de plumas, y la manta de seis rayas, congelada a pesar de estar sudando.
Gracias a la couldina el dolor de cabeza va y viene, y aprovecho estos momentos en los que se va para distraerme un poquito con el portátil, o leyendo. Y así me preparo para pasar este día, esperando que mañana mis sensaciones sean mejores y poder pasar un día más normal, con mis siete horas de oficina, los clientes, el estrés, y la tarde de relax en casa con los gatos.
Salud,
Nür