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23/12/08

Guía para la vida. Capítulo III


Gana más el que no juega.
Se mire por donde se mire es así y siempre lo será. No me gusta la lotería, ni la primitiva, ni nada que tenga que ver con el azar. De hecho, si dependiera de mi, no habría jugado nunca; pero como en la oficina hay gente que le gusta, se acordó hace ya un tiempo, comprarlo todo entre todos.
Si digo la verdad, la lotería - la del Niño - me pasó rozando un año, y creo que esa fue mi oportunidad perdida. Si sólo hay un acercamiento así en la vida, desde luego, el mío ya ha pasado. No fué culpa mía no llevar el numerito en cuestión. Por aquel entonces yo acaba de entrar a trabajar en la empresa en que trabajo, y me iban moviendo de oficina en oficina, con contratos de sustitución. Estuve en la misma oficina en que estoy ahora mis primeros 20 días y luego me pasaron a otra de un pueblito cercano. En aquella estuve un par de meses, y me pasaron a otra del mismo pueblito.
Bien, pues para cuando me pasaron a esta tercera oficina, era Diciembre, 13 de Diciembre, si no recuerdo mal. En nuestra empresa todos los sindicatos y clubes hacen papeletas, por lo que por esas fechas ¡es un bombardeo constante!. Las oficinas compran, o no, más papeletas, menos, algún décimo para el día 22... Y llegó ese día, y no hubo suerte.
Llegó también la lotería del niño... y tocó. Las dos oficinas por las que yo había pasado antes habían comprado papeletas del club "X" (las afortunadas), en la oficina en la que yo estaba, el director decidió devolver el talonario sin consultarlo con el resto de empleados.
La lástima, la verdad, fue que en mi segunda oficina no se acordaran de mi, porque compraron el talonario entero entre los cuatro empleados, y ¡tocaron a un buen pellizco!; en la primera - la actual, por otro lado - lo compraron entre los 15... y aunque tampoco estuvo mal, no fue lo mismo, evidentemente.
Pero ya digo, que no me importó, ni me importa. No me habría solucionado la vida - sí ayudado un poquito, que no es que le hubiese hecho ascos - pero era, soy y siempre seré de la opinión de que gana muchísimo más el que no juega.

Salud,
Nür
Con un poco de suerte, en enero o febrero del 2009, me toca el niño, y eso sí que será gordo, gordo!

21/12/08

Charleston navideño

Como viene siendo habitual por estas fechas, la familia al completo queremos desearos a todos unas FELICES FIESTAS. Y ¿qué mejor manera de hacerlo que marcándonos un bailecito?
A decir verdad, nos costó un poco conseguir que Noya y Tito se aprendieran los pasos... Suly todavía no ha llegado, y nos hacía falta para la coreografía, pero eso no fue problema gracias a las maravillas de la tecnocología - Perdón si se nota el montaje, ¡pero el tiempo se nos echaba encima!
Así que al final, con paciencia y una caña... ¡Lo conseguimos! Aquí tenéis el resultado (click aquí para verlo).
Esperamos que lo disfruteis!

Salud,
Nür, Miq, Noya y Tito

19/12/08

Cuestión de suerte. O no.

Hoy hemos hecho la comida de navidad de la empresa, y acabo de llegar a casa. Otro año más me arrepiento de no haber llevado mi coche, porque ahora podría estar en algún lugar tomando algo o charlando, simplemente, con algunos compañeros que sólo veo de año en año (en esta comida). Siempre me pasa igual. Yo no soy festera. No me gusta mucho la marcha, y por eso siempre pienso que me apetecerá volver pronto, y me apunto a compartir coche con alguien. Y no aprendo. ¡Otra vez me quedo con las ganitas de quedarme un rato - o dos - más!

Es tradición que en la comida de Navidad cada oficina lleve un regalo. Todos tenemos un número (adjudicado por estricto orden alfabético-cardinal) y todos los números están dentro de un bombo - Valeeee, no es un bombo propiamente dicho, pero ¿a que ha sonado profesional? -. Manos inocentes extraen un número y el Jefe Supremo entrega un regalo. Sencillo, ¿verdad?. Fácil no es que te toque, somos mucha gente, y no tantos regalos, pero llevo cuatro años asistiendo ya, y ¡creía que ya me tocaba!. Pues no sólo no me ha tocado regalo ninguno, sino que ¡¡¡a TODOS mis compañeros de oficina SÍ que les ha tocado!!!!!! Increible, pero cierto.

Yo, personalmente, creo que el motivo está claro: ¡¡¡el lunes que viene seré muchimillonaria y ellos no!!!
Que digo yo que tiene que ser eso, ¿no?

Salud,
Nür

16/12/08

Premio premioso

No puedo darte soluciones
para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte
y a ayudarte si me lo pides.
No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor
y esperar a que vuelvas.
No puedo trazarte límites
dentro de los cuales debas actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos
cuando alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo
y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

Jorge Luís Borges
Mariajo, de Nacido en Etiopía, me hace entrega de este premio a la amistad y se lo agradezco enormemente porque aunque no soy de premios (bla,bla,bla) este me ha llegado en un momento en que me hacía mucha falta.
Y, como siempre, la dura tarea de hacer entrega del mismo a tres personas... y ¡ay! ¡qué compromiso! si a todos los que me leeis y os leo os considero amigos...¿ahora qué? Bueno, por una vez, y para que el premio no caiga en el olvido, haré entrega a tres personas, pero que conste que creo que todos lo mereceis, ¿eh?.

Paso el premio de la amistad a Ira y Mikhon, que aunque son dos, cuentan como uno, y tienen tres gatos como tres soles; y a mi los gatos me encantan y... eso, el premio para ellos; a Nus, que no tiene gatos, pero tiene una mente privilegiada que me fascina, y además sé que este premio no le pega nada ni a ella ni a su blog :D; y por último pero no la menos importante, a Bego por ser como es y escribir como escribe, que me encanta.
Salud,
Nür

11/12/08

Guía para la vida. Capítulo II

El Vicks VaporRub no es la solución a los malos olores.

Un día entré a desayunar donde suelo hacerlo cuando hace estos fríos polares que no me permiten dar una vueltecita o sentarme a leer en cualquier sitio; y estaba a tope. Ni una sóla mesa libre.
Desde una mesa una mujer me hizo señas para que me sentara allí si quería, y resultó ser una cliente a la que le tengo cierto aprecio (no es que el lugar sea muy grande, es que no llevaba las gafas puestas y en lugares con luz tenue me cuesta!).
No me suele gustar tratar con clientes fuera de la oficina porque aprovechan la mínima para darte el desayuno entre "cuánto ha subido el euribor" y "mírame el depósito ese cuando puedas"; a menos, claro, que tenga por seguro que no van a darme el peñazo con esas cosas (que, afortunadamente, también los hay).
Bien, pues ella no estaba sola, estaba con un compañero suyo, y, entre los dos, hicieron de mi desayuno una delicia. Estuvimos hablando de todo y la vida, sin nombrar ni una sóla vez mi trabajo; sí que me hablaron del suyo (llevan a un grupo de discapacitados psíquicos, que estaban también desayunando en otras mesas) y disfruté de lo lindo; y así, entre unas cosas y otras, llegamos al tema del olor corporal.
Yo no puedo. Es algo que me supera. No puedo entender que haya gente que huela tan mal, ¡leche!.
Así que allí estaba yo, despotricando - una, que se enciende rápido - sobre lo que tengo que aguantar a lo largo del día, cuando el chico me dió la que parecía la solución ideal: "Cuando se te siente delante alguien que huele mal, levántante, ve al baño y ponte un poquito de Vicks VapoRub (o similar) en la nariz... no se nota nada, y verás qué bien!"
Y yo, ¿qué quieres?, me pareció una idea estupenda y no tan descabellada; así que me compré un botecito de un ungüento parecido y empecé a usar la técnica. Hasta hoy había funcionado a la perfección. Hasta hoy parecía la solución definitiva. Hasta hoy, sólo hasta hoy, ¡que ha llegado la peste en persona! y ni Vicks, ni leches; de hecho creo que se me han juntado los olores y ha sido todavía peor.
En fin. Acabo de llegar a casa y creo que todavía tengo el olor metido en las fosas. Allá dentro. Y no quiere salir. ¡Socorro!
¿Tan dificil es controlar estas cosas?. Porque no hablo de olor corporal de un día que por lo que sea pasa - a todos nos ha pasado alguna vez - no, yo hablo de olor a rancio; de olor con solera; de olor as-que-ro-so. ¡Arg!

Salud,
Nür

5/12/08

Fin

de semana laaaaargo! Qué ganas de coger uno así; a ver si consigo desconectar, que últimamente no es Suly, sino el trabajo, que me tiene negra.

Voy a ser breve porque no tengo demasiado tiempo; han adelantado la hora de las clases de danza - lo cual me viene genial, todo hay que decirlo - y tengo que hacer la maleta para pasar este finde fuera, así que, simplemente unas líneas para desearos a todas y todos un feliz mini puente, para que lo disfruteis en compañía o en solitario, para que aprovechéis para salir de casa, o para quedaros y descansar, o no; en fin, que cada uno haga lo que mejor le parezca.

Salud,
Nür

Ah, y al que vuelva a decir que mi Tito es feo... ¡se los corto! ¡hombre ya! :D

1/12/08

Báscula, ¿para qué te quiero?



Este no es otro que Tito.

Si alguien se preguntaba cómo iba la dieta, aquí tiene el resultado: mal.

No sabemos qué pasa pero no conseguimos que bajen ni un gramo. Ni Tito ni Noya. Hemos conseguido, eso sí, que no engorden más, lo cual, y visto lo visto, es un gran paso, pero no bajan ni a la de tres. Las primeras semanas bajaron algo, unos 500 gr cada uno, pero ahora vuelven a estar igual que al principio. Así que me doy por vencida. No es que vaya a dejar de controlar lo que comen, porque tampoco está de más, pero he perdido las esperanzas de ver a mi lindos gatitos con unos kilos menos.

El veterinario sigue poniendo el grito en el cielo cada vez que los ve, y la gente se escandaliza... pero es lo que yo digo, no están gordos, ¡tienen los huesos grandes! Y no es que quiera defenderlos, pero ¿qué voy a hacer si los pobres están pasando hambre, los motivamos para que corran por el pasillo y jueguen en su rascador gigante, y aún así no pierden peso? ¿Les hago una lipo?.
Francamente, hablo en plural, y no debería, porque Noya no está gordo. Es grande, eso sí, pero gordo - gordo no está. ¿Qué peso puedes esperar de un gato que se planta con las patas de delante en la bancada de la cocina y mira a ver lo que estás haciendo? (literal) Leche, ¡si es que nos ha salido alto el niño!

En fin. En la próxima visita al veterinario pediremos bien otra comida, bien un folleto de un campamento felino para gordos, ¡y a ver qué tal!.
Salud,
Nür