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28/4/08

Esos locos que corren

A propósito de mi entrada anterior, no puedo dejar de colgar el texto de Marciano Durán que descubrí hace un tiempo, buceando por la red.

ESOS LOCOS QUE CORREN

Yo los conozco. Los he visto muchas veces, son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara. Yo los he visto. Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines. Yo los he visto. No están bien de la cabeza. Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganarle a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse... y siguen. Se inscriben en todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres. No están bien. Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles. Son sus referencias de carrera: "Cinco que corren parecido a mí". Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece. Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero. No las preparan... pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta. No las preparan...son parte de ellos. El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise. Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Qué ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas... pero insisten con que volvieron a ganar. Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien. Los he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien. Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo. Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice "Llegué -Tarea Cumplida". Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos. Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10. Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. -Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito. Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan. Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día. Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no se banca tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida. Están completamente locos.
Salud,
Nür


Elche 2008

Ayer pasamos el día entre Los Arenales del Sol y Elche, donde se disputaba el Campeonato de España de Larga Distancia de Triatlón.
Como sabéis Miq es triatleta de larga distancia, y por tanto, no podíamos faltar a esta cita.
Francamente, a mi esto de levantarme a las 4:30 de la mañana para pasar frío en la playa mientras nada 4000 metros, tostarme después en lo alto de un puerto de montaña sin una puñetera sombra mientras recorre 120Km en la bici, y pelearme, más tarde, por hacerme con una pizca de sombra, mientras corre 30km a pie... me gusta.
Reconozco que ayer no tenía ni pizca de ganas de ir, que cuando sonó el despertador a esas horas tan intempestivas pensé en darme media vuelta y seguir durmiendo. Pensé en decirle "que vaya bien, bombón, no te canses mucho, raciona, eh?". Pero no pude, porque resulta que me gusta, y sabía que lo iba a pasar bien. Y así fue. Y es que Miq es mi "triatlétido" preferido, mi campeón particular, y fueron las 7h 34' 29" más emocionantes de lo que va de temporada.

Enhorabuena campeón!

Salud,
Nür

23/4/08

Sant Jordi

Hoy es Sant Jordi y, para conmemorarlo, cuelgo la foto del Sant Jordi etíope que nos trajeron unos amigos de mis padres cuando viajaron, por negocios, al país de nuestro churumbel. Y aclaro el motivo del viaje porque no sé porqué, pero me da a mi que no saben nada de nuestros planes churumbelísticos...
O igual sí lo saben y somos nosotros los que no sabemos que lo saben... o quizá... Bueno, tampoco sería de extrañar que lo supieran, pues desde que andamos metidos en esto hablamos de Etiopía como si hubiésemos vivido allí durante años! (Sabemos cuándo son las épocas de lluvias, el nombre de la capital, la extensión, el calendario por el que se rigen, algunas palabras - pocas, pocas - en Amharico... )Así que, o lo han deducido, o pensarán que somos unos listillos, que todo puede ser.

Como también es el día internacional del libro, lo he celebrado comprando unos cuantos que llevaba tiempo queriendo comprar (vivan los descuentos en este día!), en cuanto a la rosa, mejor esperaré a que me la regalen.
Salud,
Nür

21/4/08

Ya hace un año!



Hoy hace un año del gran día B, de boda! Parece mentira que haya pasado tan rápido... si todavía hoy soy capaz de recordar todas y cada una de las sensaciones de ese día; como si hubiese sido ayer.

El tiempo, como dimensión, es algo extraño. Si me paro a pensarlo me parece que fue ayer cuando me levanté llena de emoción y me despedí de Miq con un beso y le dije "nos vemos a las 17h en casa de mi abuela". Parece que fue ayer cuando quedé con mi madre, y nos fuimos a la peluquería, y a la esteticién. Parece que fue ayer cuando repeinada, maquillada, con vaqueros y una sudadera de cuello ancho (para no hacer ningún estropicio al cambiarme) recorrí los 30km que me separan de Villena. Parece que fue ayer cuando me vestí de novia, cuando se reunió a mi alrededor la gente a la que más quiero. Parece que fue ayer, justo ayer, uno de los días más felices de mi vida.
Y sin embargo parece que haga una eternidad desde que sin motivo aparente una persona, a la que consideraba amiga, desapareciera de mi vida. Parece que haga una eternidad que empezamos el proceso de adopción. Parece que haga una eternidad desde que fue verano. Parece que haga una eternidad de muchísimas cosas que cronológicamente pasaron después. Supongo que todo esto es cosa de mi cabeza, que organiza los ficheros según le viene para tener siempre, lo más delante posible, la situación más feliz de todas.

Recuerdo ahora que colgé en mi space una selección de fotos (serias) del día B de boda, prometiendo colgar el resto más adelante. Y, a día de hoy, todavía no lo he hecho (Claro! si no pasara tan rápido!) Como son más de mil fotos, y en el space no me caben, he creado un album digital en el que tengo pensado colgarlas. De momento, y como va tan súmamente lento, no he colgado demasiadas. Prometo tenerlas lo más pronto posible e informaros de dónde se encuentran.

Salud,
Nür

19/4/08

Papeles y más papeles

Qué follón!! De arriba para abajo, de Registro en Registro, de Notaría en Notaría, recogiendo, firmando, pidiendo papeles y favores, uff!!!

Esto debe ser, según el refrán, la parte tormenta del proceso de adopción. Después, una vez tengamos todo (sólo nos faltan tres, que espero estén en nuestra mano a finales de la próxima semana) y lo entreguemos... vendrá la calma. La calma y la espera. La calma y el tiempo que va pasando al mismo ritmo que siempre aunque se nos haga diferente. Y después de todo eso, por fin, tendremos a nuestro hijo (o hija, que cada vez me va gustando más la idea de que pueda ser niña) con nosotros!

En otro orden de cosas, y quitando el nervio que me corroe por los dichosos papeles, ando bastante contenta porque después de un mes, he vuelto a tocar La Moral y no he perdido casi nada! Sigo sin ser buena, claro, pero oye! los vecinos me dicen que suena de lujo! Es lo que tiene no entender o no saber de algo, que cualquier cosa te parece perfecta; pero ¿qué quieres? yo, ni más contenta!

Salud,
Nür

10/4/08

Para mí.

Hace mucho tiempo que no vengo por aquí, no sé cuánto y no voy a calcularlo, pero mucho. Francamente, no sé para qué he vuelto si total a nadie parece haberle importado mi ausencia. No es que esté echando en cara nada particular a todos en general, sino que no es un buen momento. Y no quería escribir. No quería que nadie me leyera. Pero entonces he recordado que no escribo para que los demás me lean, sino que escribo para desahogarme, para mi, porque me ayuda, porque me gusta, y por eso he vuelto, por mi.

Durante este tiempo de ausencia he vivido la mayor tragedia de mi corta vida y no sentía tener las fuerzas necesarias para escribírmelo, pero sé que si lo hago me ayudará y poco a poco dejaré de tener la sensación de que el despertador sonará de un momento a otro y entonces todo habrá sido un mal sueño. Poco a poco iré haciéndome a la idea. Lo iré asimilando. Seré más fuerte.

Hace un mes y dos días recogieron a mi padre. Hace una semana y dos días le pasó lo mismo a mi abuelo. Afortunadamente el golpe de mi padre fue en las piernas. Desgraciadamente, el de mi abuelo en la cabeza. Quizá pensar que él era mayor (el jueves pasado cumplía 84 años) pueda servir de consuelo... a mi no me sirve, porque no murió de viejo.

Durante todos estos días lo único que me ha consolado han sido las palabras de mi padre "yo firmaría por morirme así, con 84 años, en la bici, haciendo lo que más me gusta, y sobre todo, sin enterarme"; y si lo pienso bien yo también lo firmaría. Lo firmo. ¿Y quién no?.

Salud,
Nür