
Gana más el que no juega.
Se mire por donde se mire es así y siempre lo será. No me gusta la lotería, ni la primitiva, ni nada que tenga que ver con el azar. De hecho, si dependiera de mi, no habría jugado nunca; pero como en la oficina hay gente que le gusta, se acordó hace ya un tiempo, comprarlo todo entre todos.
Si digo la verdad, la lotería - la del Niño - me pasó rozando un año, y creo que esa fue mi oportunidad perdida. Si sólo hay un acercamiento así en la vida, desde luego, el mío ya ha pasado. No fué culpa mía no llevar el numerito en cuestión. Por aquel entonces yo acaba de entrar a trabajar en la empresa en que trabajo, y me iban moviendo de oficina en oficina, con contratos de sustitución. Estuve en la misma oficina en que estoy ahora mis primeros 20 días y luego me pasaron a otra de un pueblito cercano. En aquella estuve un par de meses, y me pasaron a otra del mismo pueblito.
Bien, pues para cuando me pasaron a esta tercera oficina, era Diciembre, 13 de Diciembre, si no recuerdo mal. En nuestra empresa todos los sindicatos y clubes hacen papeletas, por lo que por esas fechas ¡es un bombardeo constante!. Las oficinas compran, o no, más papeletas, menos, algún décimo para el día 22... Y llegó ese día, y no hubo suerte.
Bien, pues para cuando me pasaron a esta tercera oficina, era Diciembre, 13 de Diciembre, si no recuerdo mal. En nuestra empresa todos los sindicatos y clubes hacen papeletas, por lo que por esas fechas ¡es un bombardeo constante!. Las oficinas compran, o no, más papeletas, menos, algún décimo para el día 22... Y llegó ese día, y no hubo suerte.
Llegó también la lotería del niño... y tocó. Las dos oficinas por las que yo había pasado antes habían comprado papeletas del club "X" (las afortunadas), en la oficina en la que yo estaba, el director decidió devolver el talonario sin consultarlo con el resto de empleados.
La lástima, la verdad, fue que en mi segunda oficina no se acordaran de mi, porque compraron el talonario entero entre los cuatro empleados, y ¡tocaron a un buen pellizco!; en la primera - la actual, por otro lado - lo compraron entre los 15... y aunque tampoco estuvo mal, no fue lo mismo, evidentemente.
Pero ya digo, que no me importó, ni me importa. No me habría solucionado la vida - sí ayudado un poquito, que no es que le hubiese hecho ascos - pero era, soy y siempre seré de la opinión de que gana muchísimo más el que no juega.
Salud,
Nür
Nür
Con un poco de suerte, en enero o febrero del 2009, me toca el niño, y eso sí que será gordo, gordo!